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La cata de la cerveza artesana

Para realizar una cata de una cerveza artesana correctamente, tenemos que empezar el análisis mirando su apariencia. Hay que echar un vistazo a la cerveza y observar aspectos como el color o su transparencia. De esta manera, veremos si cumple con los requisitos fundamentales para formar parte de un estilo en específico o, por el contrario, no tiene los atributos que debería. ¿Cuáles son esos atributos en los que conviene fijarse? Analicémoslo.

Transparencia de la cerveza

Un tema que trae mucho debate. Las cervezas industriales logran cierta transparencia a raíz del filtraje. Con éste se eliminan también elementos como el aroma, el sabor y el cuerpo, lo que alarga la vida del producto. No obstante, si bien hay diferentes niveles de filtraje, en el mundo artesanal no se ve con buenos ojos esta práctica. Los artesanos utilizan otras prácticas, como el Isinglass o Irish Moss. 

Las cervezas son más atractivas visualmente si son cristalinas. Sin embargo, deben tenerse en cuenta que algunos estilos de cerveza buscan todo lo contrario, como las cervezas de trigo, las Wheat Beers, que conservan una levadura disuelta que no decanta con facilidad. El cervecero quiere que el sabor y el aroma sean completamente perceptibles.

Si queremos analizar la transparencia de una cerveza, debemos alzarla y mirarla a la luz para ver en qué punto se encuentra entre la cristalinidad y la turbidez.

Color de la cerveza

Siempre nos fijamos en la tonalidad de la cerveza cuando la tenemos delante de nosotros. Ésta depende de la clase malta que se ha utilizado y su temperatura de secado. Las maltas base como Pilsner y Pale Ale permiten conseguir una cerveza pálida, mientras que la negra o chocolate dan lugar a una cerveza oscura, de un sabor tostado. Es el caso de la Porter o Stout. Los ingredientes adicionales también pueden influir en el color. Los colores pueden ser dorado, rojo, ámbar o marrón. En España estamos acostumbrados al amarillento de las cervezas Pilsners y al negro de la Guiness.

La espuma de la cerveza 

Puede ser de distintos tipos: espesa, cremosa, compacta, ligera o densa. Se buscan normalmente capas de espuma compactas, que no se deshagan si sobresalen del vaso. Poca espuma no significa necesariamente mala calidad. Es bueno que la espuma marque el vaso con un rastro. A la postre, dependerá de los ingredientes y de la calidad.

También importa mucho la persistencia de la espuma. Si es excesiva, resulta negativa. Pero si no tiene espuma, falta algo. Generalmente, el trigo produce capas más duraderas que la cebada. Los Stout tienen espumas persistentes. Las Pilsan, en cambio, tienen una conservación media y las Bitter Ale una espuma de poca persistencia.

Vivacidad de la cerveza

Depende del desprendimiento del gas en el vaso. Para apreciar este punto, basta con tomar una Pale Ale (que tienen poco gas) y una de trigo (con más gas) y comparar su grado de desprendimiento.